Detrás de cada inmueble bloqueado hay una historia, y no todas son iguales. La leemos antes de actuar: si quien vive allí perdió su casa, peleamos con el banco para que pueda quedarse. Cuando lo que encontramos es a alguien haciendo negocio saltándose el sistema, entonces sí entramos.
Accedes a activos con descuento real que rara vez llegan al mercado. Nosotros resolvemos la situación jurídica y repartimos el beneficio.
Vivienda procedente de activos que hemos resuelto o estamos resolviendo. Cuanto más avanzado el proceso, más cerca del precio de mercado.
Cuando un piso está bloqueado, lo primero que hacemos no es comprarlo: es averiguar quién vive dentro y por qué. Lo que encontramos decide todo lo demás.
Alguien que no pudo seguir pagando. Una persona mayor. Gente que perdió su casa y no tiene a dónde ir.
Qué hacemos: nos sentamos con el banco y negociamos una quita para que la deuda sea asumible. Ese piso no entra en cartera y no se le vende a ningún inversor. Nuestro trabajo ahí es que puedan quedarse.
Nadie vive allí. Lleva años parado, con una situación jurídica enredada que nadie ha querido desenredar.
Qué hacemos: lo desbloqueamos, lo ponemos en condiciones y lo devolvemos al mercado. Una vivienda menos vacía y una familia que puede comprarla a mejor precio.
Quien ocupa haciendo negocio: realquilando, extorsionando para marcharse o encadenando inmuebles a sabiendas.
Qué hacemos: es la única situación en la que resolvemos una salida. No es lo mismo que una familia sin recursos, y tratarlo igual sería deshonesto.
El mismo proceso, tanto si entras como inversor como si compras para vivir. La diferencia está en el momento en el que entras.
Activos con problema a precio de mayorista, fuera del mercado tradicional.
Situación jurídica, cargas, deuda de comunidad y plazos reales.
Estudiamos el caso, hablamos con quien vive allí y resolvemos la situación jurídica.
Libre y listo: para el inversor que reparte beneficio o para quien va a vivir en él.
Preferimos explicarlo antes de que lo preguntes. Es la mejor forma de que decidas con la información delante.
Un piso bloqueado vale menos porque casi nadie sabe ni quiere desbloquearlo. Ese margen no es un chollo caído del cielo: aparece el día que el problema se resuelve.
Cubre la compra y los gastos hasta la resolución. Según el caso, el activo va a su nombre o lo titula Domus con contrato de participación. Se decide con él, no por defecto.
La investigación, la negociación con quien vive allí, el banco, los plazos y el papeleo. Del beneficio neto, la mitad es del inversor. No cobramos fee de gestión.
Nuestra parte sale del beneficio, no de una factura. Si no se resuelve, no cobramos — y habremos trabajado meses gratis. Por eso elegimos bien los casos.
Cada inmueble está en un punto del proceso. Ese punto marca el precio y el plazo: es la misma escalera para el inversor y para el comprador de vivienda.
Máximo descuento. Requiere esperar al proceso.
Ya hay fecha. Se entrega tras el proceso, sin reforma.
Llave en mano tras la entrega, con la obra hecha.
Acuerdo voluntario. Entrega rápida y vacía.
Vacío y visitable. Precio de mercado.
Habla con VERA por WhatsApp. En tres minutos sabe si buscas invertir o comprar vivienda, y te pasa lo que encaje contigo. En español, catalán o inglés.